Esta colección se conforma por tres textos de dramaturgia unipersonales. Aunque pueden producirse con una gran escenografía, si se prefiere; los elementos esenciales para su montaje son mínimos, pero el trabajo con los actores será intenso. Se requiere la exploración de un amplio rango vocal, físico, mental y creativo del actor. El montaje de estos textos puede tener lugar tanto en recintos teatrales como en espacios alternativos y el equipo creativo para presentar estos montajes puede ser el más pequeño posible, pudiéndose operar con un mínimo de tres personas: un actor, y dos técnicos.
Hoy en día, es complicado conformar elencos numerosos y producciones caras… y no es necesario. El teatro tiene su lugar y este lugar lo hace único. Perdemos al tratar de simular lo que logra el cine o nuestras pantallas, nuestro camino apunta hacia otro lado: hacia la esencia de nosotros mismos. Somos básicamente los mismos humanos que se juntaban en una fogata a contar una historia después de una ardua jornada laboral, no para evadirse o distraerse, sino para hacer las grandes preguntas de la existencia, para aprender más de la vida, o entender a través de otros personajes lo que implica la experiencia humana, los temas delicados, sus causas y consecuencias, y el sentido de hacer lo que hacemos o lo que dejamos de hacer. Tenemos la misma información genética de aquellos hombres sencillos y curiosos alrededor del fuego. Somos esos hombres. Seguimos aprendiendo sobre nosotros mismos cuando el actor alcanza a tocar energías de muy difícil acceso a voluntad, porque al alcanzarlas ayuda a que el espectador acceda también a las suyas propias.
