Comencé la investigación creativa “La danza de las Mutaciones” en 2009. El interés por comprender el flujo de cambios de energía aplicado a la actuación nació a partir de una experiencia que viví como espectadora.
Me disponía a comer y encendí la televisión que estaba en la cocina (que aún era televisión abierta) y había un noticiero. Entrevistaban a una mujer y me distraje calentando mi comida y sirviéndola. La mujer contestaba una pregunta sobre algún tema y de pronto, guardó silencio. Se le había hecho un nudo en la garganta. En ese momento, dejé todo lo que estaba haciendo y tuve que ponerle total atención. No sabía de qué había estado hablando, ni nada sobre de ella. Supe que se le había hecho un nudo en la garganta porque percibí sus micro expresiones sonoramente y a mí misma se me empezó a hacer un nudo en la garganta. Supe que estaba a punto de llorar porque igualmente yo, la tensión del nudo en mi garganta se empezó a transformar y los ojos se me llenaron de lágrimas. Empezó a llorar y yo junto con ella. Después, por lo que dijo, entendí que buscaba a su hijo. Cambió la noticia, después salieron comerciales y me quedé maravillada de cómo logró capturar mi atención sin que yo supiera nada del contexto, sólo con su voz y lo que le pasó internamente.
Me empezó a intrigar este hecho: cómo cuando una emoción es real, se contagia. Se me vinieron a la memoria otros recuerdos de cuando me he contagiado de esta manera, uno muy común es reírse de alguien que se ríe. Lo gracioso termina siendo no tanto de lo que se está riendo, sino experimentar que la persona se ríe de verdad sin poder parar. Y pensé… ¿cómo sería entrenar para hacer esto posible en la actuación? Después de todo, la actuación estudia a la vida humana. ¿Cómo lograr decir la verdad? ¿Cómo activar estos contagios en los espectadores?
Nombré a mi investigación “La danza de las Mutaciones”, por la inspiración de la propuesta central del I Ching (El libro de las Mutaciones). El principio de este libro es mostrar que el cambio es constante y que la dinámica entre fuerzas opuestas es una guía para comprender la situación presente y su posible evolución futura. En la vida nada es fijo, todo se transforma y la sabiduría reside en aprender a adaptarse a los diferentes flujos que se van presentando. La esencia del Libro de las Mutaciones es mostrar cómo actuar sin forzar. Pensé en que la verdad es una danza de micro acciones internas que, sin embargo, no se activan solas ni cada una por separado.
Empecé a probar cómo lograr en escena esta contagiosa danza de mutaciones que había experimentado como espectadora y sorprendentemente un día lo pude lograr de manera fugaz e inconstante. Supe que no era un producto de mi imaginación cuando ciertos espectadores se tomaban el tiempo al finalizar la obra para hacerme una felicitación cuando sí lo lograba. Me hablaban precisamente del momento exacto en que yo realizaba a consciencia el flujo que activaba todas las micro acciones que la emoción causaba. El camino era entender cómo activar el flujo de electricidad que una emoción en particular requería y luego, distensar, dejar actuar a ese flujo, este activaría todos los procesos fisiológicos que la emoción provocaba. Este trabajo no duraba más de uno o dos segundos. Era asombroso pensar que sólo por ese segundo de la danza de la verdad los espectadores se sintieran agradecidos y yo mereciera una felicitación personal. ¿Cómo sería una obra completa con la precisión de la danza de verdad en cada acción?
Me di cuenta que lo que más interfería para lograr este tipo de descarga es el propio cuerpo y mente. El oficio actoral exige transformarse continuamente… pero esto sólo se puede lograr si el actor es capaz de alcanzar un estado neutral y a partir de allí empezar a crear. Para acceder a este estado es necesario deshacerse de bloqueos tanto físicos como mentales, que van desde la falta de concentración hasta tensiones musculares arraigadas.
Tratar de construir un trabajo actoral en un cuerpo con bloqueos es equivalente a que un pintor tratara de pintar en un lienzo con manchas o previamente usado. No tendría libertad total, tendría que supeditarse a formas impuestas, que con suerte pueda cubrir o adaptar, pero que lo más seguro es que estorben y estropeen el desarrollo y la nitidez de su trabajo. Lograr llevar al cuerpo-mente a un estado de neutralidad ha sido el objetivo de esta investigación. Llegar a un estado neutro significa entrar al presente, acceder a un estado físico y mental donde se está alerta aquí y ahora, pero sereno, para disponer totalmente del instrumento para actuar. Es parecido de igual manera, a la afinación de una orquesta: encontrar la frecuencia exacta que representa la nota LA. Aventurarse a actuar con un cuerpo con bloqueos correspondería también, a tratar de tocar una sinfonía con un instrumento desafinado.
Afinar el cuerpo-mente como un instrumento, despojarlo de bloqueos y dejarlo disponible para habitar en el presente, es el oficio que esta investigación propone: una práctica que une rigor y una relación íntima con el propio cuerpo.
