A lo largo de mi vida, he escuchado esa frase popular con alguna variación: “…ni que fueran enchiladas”, “¡…pero si no son enchiladas!”, etc. Y el objetivo es hacerle comprender a quién está muy apresurado por algún producto o resultado final a que aprenda a esperar; porque es culpa del cuidadoso proceso de que lo que solicita TODAVÍA no esté listo.
En aquella publicación, al transcurrir de los días, uno de los últimos comentarios que leí, decía: -“…Pero si hacer enchiladas no es tan fácil, no salen tan rápido tampoco…”. Yo desde un inicio pensé lo mismo, pero a nadie más pareció interesarle debatir más a profundidad este hecho. Siendo las enchiladas verdes mi comida favorita y leyendo tanto de enchiladas por días, terminé por buscar los ingredientes para prepararme unas SEÑORAS ENCHILADAS VERDES.
Al irlas preparando, pensé que de hecho, tenían mucho en común con construir un personaje o una escena. Lo que me llevó a concluir que los que dicen esa frase no han preparado enchiladas por sí mismos. No hay motivo de avergonzarse, nadie nace sabiendo preparar sus propias enchiladas. Quizá han vivido engañados pensando que las enchiladas son de las comidas más rápidas y sazonaditas del mundo porque piden una y luego otra; y en segundos la obtienen. Sin embargo, al parecer, ignoran que en una cacerola discreta se prepararon unas veinte con un buen cuidado y tiempo de anticipación, listas para servirse y (sin querer) hacerle creer al ingenuo comensal que se sabe que le urgen y como son enchiladas, allí le va otra.
Mucho tiempo después, uno de los proyectos que realicé requería compartir unos textos de dramaturgia de manera libre. La opción más conveniente era publicar una página web. Pensé en el nombre: algo que tenga que ver con el teatro… y recordé la idea de cómo el hacer enchiladas tenía similitudes con el proceso de creación escénica. Busqué enchiladasverdes.com.
Sorprendentemente esa dirección estaba disponible. Realicé un consenso sobre posibles nombres, y uno de los puntos en contra de enchiladas verdes fue que pudiera remitir a recetas de cocina, y no a algo sobre teatro. Acabé por escoger otra dirección: actusrabidus.com, pero resultó ser complicado de pronunciar y de recordar. Pensé que sería fácil: actus significa acción en latín y rabidus, locura… pensé en conflicto, la materia prima del teatro, o en alguien rabioso con un cenital muy favorecedor. “¿Por qué no le pusiste mejor enchiladas verdes?“, alguien me recalcó.
Ciertamente, ese nombre no se olvidaría tan fácilmente… ¿pero y si alguien llega buscando sólo cómo hacer enchiladas verdes? Pues aquí encontrarán mi receta, tanto para probar que las enchiladas no son parte de ninguna categoría de fast food, como para ofrecer una guía segura y comprobada de gran sabor y nutrición. Si nunca han hecho enchiladas verdes, los invito a descargar esta receta como punto de partida para iniciar una hermosa relación con este platillo, que irá modificándose según el gusto particular de cada quién hasta convertirse en una perfecta versión propia.